Tu Carrito

Cargando carrito...

KaLuZí | PetShop

Tu Carrito

Cargando carrito...

Banne cabecera_Carta a mi amada mascota Pequeño

Tu recuerdo brillando desde el alma, hizo eternos nuestros lazos, para seguir amando... "Pelito x Pelito"

Carta a mi amada mascota "Pequeño".

Hola, Peque, mi Pequito, mi dulce Pequeño: Por millonésima vez te hablo en secreto desde la intimidad de mi memoria y mis sentimientos, con solemne respeto por todo lo que representas en mi vida. Desde tu partida han pasado muchas cosas. Algún día podré contártelas frente a frente, y sé que sabrás escucharme como lo hacías antes: atento, sin juzgarme y siempre dándome ánimos a tu manera, con un tierno lengüetazo y acomodándote en mi regazo.

Nuevamente te susurro con los ojos cerrados y el corazón hecho nudo, con la nostalgia del bendito ayer que nos permitió conocernos y conectarnos como muy pocos pueden hacerlo, y como muy pocos podrían entenderlo. Pero también, siempre, con una inmensa sonrisa cargada de ternura… porque recordarte sigue siendo la forma más pura que tengo de sentirme amado.

Estuviste conmigo cuando nadie más supo cómo hacerlo. Me acompañaste en el dolor más hondo, en los días más grises, en los momentos en que incluso yo dudaba si quería seguir aquí. Y tú… tú me mirabas con esos ojitos tan tuyos —nobles, pacientes, eternos— como diciendo: “Aguanta, tú puedes… aquí estoy yo para apoyarte.”

Y lo hiciste durante más de 17 años, en los que crecimos juntos y tejimos lazos de amor inquebrantables.

Sé que hiciste más de lo que jamás te pedí. Que te enfermabas cuando yo lo hacía, que dabas tu fuerza para aligerar mi carga… y entonces yo sanaba. Y aunque te pedí que no lo hicieras, esa fue tu forma de protegerme y de demostrarme cuánto me amabas. Como todo un héroe chiquito, con pelito de nube y alma dorada, cumpliste cabalmente tu misión: enseñarme uno de los amores más puros que puede haber.

Al poco tiempo de aquel vacío en casa —de llegar sin que nadie me recibiera con el júbilo con que tú lo hacías, de ese desafortunado tic de voltear a ver tu camita para encontrarla vacía— llegaron tus enviadas, una a una. Estoy completamente seguro, en el alma, de que al ver ese dolor tan grande que provocaba tu ausencia en mi corazón, planeaste hábilmente el encontrarme con Kala, Luna y Zía… bajo circunstancias en las que yo no pudiera negarme a recibirlas. Así, sanaste cuatro corazones solitarios en un movimiento estratégico que nos devolvió la alegría perdida a los cuatro.

Gracias a ti, la vida compensó tu ausencia con su pronta aparición. Pude entender que seguías presente, que tu amor no se fue… solo se multiplicó. Me hiciste prometerte que seguiría amando pelito por pelito y ahora… las amo en tu nombre, y te amo en ellas.

Hoy que ya no estás físicamente, quiero que sepas que tu amor no solo vive en mí… Vive en cada cosa que hago con KaLuZÍ, ese proyecto consciente que nació de tu partida, y comenzó a germinar con la tierra fértil de la llegada de Kala, Luna y Zía. Cada historia que contamos y vivimos en KaLuZÍ, cada patita que ayudamos, cada gesto que busca sanar a otros… lleva tu nombre, aunque no siempre se diga abiertamente.

Tú fuiste el principio. Eres el corazón que late dentro de todo esto. Y por eso te honro… no con tristeza, sino con propósito.

Gracias por haberme amado con toda tu alma. Gracias por haber salvado la mía, y por confiarme el cuidado de Kala, Luna y Zía. Esta vez lo estoy haciendo mucho mejor.

Donde estés, sé que sigues caminando a mi lado… Con tu rabito corto, tus rizos juguetones, y esas alitas doradas que hoy te llevan a donde más se te necesita.

Te amo por siempre. —Tu humano que nunca te olvida, Jesús.

© Todos los Derechos reservados. Creación original de Jesús Esquivel para KaLuZí | kaluzi.com.mx. Prohibida su reproducción y distribución total o parcial.

Conóce el Alma Peluda que dio origen a KaLuZí

Un cuento que sana almas

Raíces que nos definen

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *